lunes, 25 de julio de 2016

Juego de Tronos, 6ª temporada: emocional, bazófica, barata... y sin fuste.


La 6ª temporada ha colmado el vaso.



Vi los tres primeros capítulos y no me gustaron... «¡vaya serie más bazófica y barata!», exclamé para mis adentros... y dejé de verla.

Pero cuando se emitieron los diez capítulos quise verlos seguidos, a ver si me desdecía... medio ilusionado medio escéptico ante la información que iba a recibir, pues la sexta temporada sobrepasa en mucho los acontecimientos narrados en la saga literaria.

Vi la temporada... ea... mi opinión final es la misma que tras los tres primeros capítulos: bazófica y barata... algún pequeño subidón emocional y poco más... muchas escenas baratas y unas cuantas impactantes.

Sin embargo, no es más que una serie, aunque sea la adaptación de esa fantástica saga titulada Canción de Hielo y Fuego , por lo que prefiero tomármelo con humor.

De manera que he optado por analizar unas cuantas incongruencias de la serie que le confieren tal incoherencia que, en mi humilde opinión, la convierten en una serie barata, precipitada, previsible, que no se basa en un guión adecuado y coherente, sino un guión que resuelve las tramas a la virulé, lo que conlleva que el montaje se lleve a cabo de manera lamentable.

No obstante, antes de adentrarme en el análisis, quiero decir sinceramente que la serie se mantiene por su espectacularidad, por los momentos emocionales en los que se ven envueltos los personajes principales y, por supuesto, por el Hielo y por el Fuego. Sí, cualquier capítulo en que aparezca un Otro o un Dragón puede ser un gran capítulo... hasta ese punto puede enganchar la serie... a la peña le triunfa.

Y quiero añadir que en la sexta temporada la mayoría de las escenas son bazóficas, siguen la línea de ahorro marcada en las temporadas precedentes. Guionistas y productores son capaces de desenhebrar la historia a su antojo, con el único propósito de ventilar mucha de la trama con metraje barato en el que aparezcan dos o tres personajes charlando, a poder ser en un escenario cerrado.

Uno de los ejemplos más claros de ahorro económico se encuentra en la temporada anterior, cuando Sansa es unida a Ramsay por un guión que no tiene en cuenta que la trama de la serie nos ha mostrado que una Stark nunca podría llevarse bien con un Lannister, un Bolton, o un Frey, al igual que un Bolton jamás podría confiar en una Stark... la Boda Roja no se olvida, porque el Norte recuerda... sólo hay un camino para el Norte: elegir entre Bolton o Stark.

Obviamente, en la saga literaria no ocurre de esta manera, Sansa y Ramsay se mantienen a una distancia considerable, jamás se han visto...

Pero aparto la saga, la dejo de lado. La premisa del análisis será no comparar la serie con la saga literaria. Me centraré en las historias y cuestiones de estos últimos diez capítulos emitidos en 2016.

Vayamos con el análisis.

Winter is coming. Al final de la 5ª temporada, una de las líneas argumentativas de la serie, la de la familia Baratheon, quedaba destruida y finiquitada, incluso la hija, Shireen. A eso es a lo que voy, Winter is coming, por ello Shireen muere, porque el ejército de su padre estaba atrapado y no podría avanzar por el Invierno. La serie ya sacó el cuervo blanco en Desembarco del Rey. Por tanto se acepta que están en Invierno. Por lo sucedido con Shireen queda patente que en el Norte hace un frío del carajo y hay que tomar sopa de ajo... y más madera que es la guerra y la única opción es derretir la nieve... nieve, nieve, nieve, nieve.

No obstante, el Invierno tiene sus ventajas, la altura de la nieve sirve de colchón para que Sansa y Theon logren escapar de Invernalia... no sufren daños en la caída, corren hasta el río, lo vadean en una gran escena de Theon, que atraviesa el agua moviendo la cabeza como si fuera un pato, tras lo cual, se cobijan esperando despistar a los perros... a partir de este momento el Invierno se toma un descansito para que Theon el Calamar se pille un caballo y llegue tranquilamente a la costa oeste para embarcarse hacia sus islas natales, podría decirse que se le da bien la semana... sí, no tiene nada que echarse a la boca, el paso del caballo sería lento a causa de la nieve y, lo más importante, las noches a la interperie serían brutalmente heladas... mucho Invierno, mucho Hielo.

Lo mismo que a Theon le ocurriría a Sansa, Brienne y Podrick, tendrían que acampar al raso todas las noches de su viaje al muro, y serían más de cuatro o cinco. En resumen: Winter mató a Shireen. Pero a los protagonistas el Invierno les concede un respiro... hasta da la sensación de que son teletransportados por unos vientos favorables que no descansan entre capítulo y capítulo... en una palabra, los protas que tienen guión obtienen sus ventajas... ventajas sin fuste, pero ventajas.

Me detendré en la clamorosa ventaja de las hermanas Arena, de Dorne. Trystane Martell ha quedado viudo del amor de Myrcella, a quien acompañaba en el viaje de regreso a Desembarco del Rey con la intención de quedarse y formar parte del Consejo del Rey. De pronto dos hermanas Arena aparecen en su barco, cuando parece evidente que sigue en Desembarco del Rey... ¿cómo han subido las dos hermanas a bordo?, ¿no acabaron la temporada pasada en el muelle con la viuda de Oberyn, Ellaria Arena?

Se trata de la ventaja del teletransporte.

Otra ventaja clásica que una serie de acción no puede desaprobechar es la de las muertes y las heridas. Las hermanas dornienses también gozan de esta ventaja.

Están en escena el príncipe de Dorne, Doran Martell, con su guardaespaldas Areo Hotah, Ellaria Arena y una de sus hijas. Llega un mensajero y antes de que Areo pueda darse cuenta recibe una puñalada en la espalda... y por la sóla fuera del brazo de una dorniense, por una puñalada misteriosa y llena de amor y de justicia, el grandullón Areo, sin dos estertores siguiera, cae al suelo, ya está muerto... de esta manera tan barata resuelven la muerte de un personaje imponente, que le vaciló a Jaime Lannister, pues se podría haber enfrentado a él incluso en sus mejores tiempos. Ahí está Areo, cayendo en silencio, no ha tenido aliento ni para girarse a ver la cara de su asesina... ¡tan letal fue la puñalada!, ¡tan cargada de las ventajas con que son obsequiados los supervivientes!

Ya puestos a denostar a un personaje, a Areo le podían haber puesto un cartelito en la armadura que dijera: «no se preocupen por mí, ellas son más atractivas», o que pusiera: «ellas son chochos, y por tanto sus tetas siempre serán un reclamo, mi polla es más cara de ver», o que, con una etiqueta que se les hubiera olvidado quitar a los de producción, señalara abiertamente: «éste es el clásico personaje de color negro que tiene que morir antes o después, háganlo gastando poca pasta y menos metraje».

Por supuesto Doran, pese a ser apuñalado en el corazón, todavía alcanza a preguntar por su hijo. Areo ya está muerto, no lo puede defender. Un par de frases de Ellaria Arena, un par de planos de los guardias de Dorne, y aquí paz y después gloria. La siguiente escena es la del asesinato del hijo de Doran, el viudo de Myrcella, escena que convierte a la familia Arena en clara candidata para sobrevivir una temporada más.

Toda la trama de los Martell resuelta en el primer capítulo... aunque luego el guión se olvida de las Arena y no se conoce nada de su política hasta el último episodio... ea... bueno, también podría decir: ¡los guionistas se han lucido con la trama de Dorne, es vibrante y apasionante!

Lo mismo que con Areo ocurre con lord Roose Bolton. Roose es el Guardían del Norte porque es un tío duro, pero además es un tipo que no bebe alcohol, no prueba el vino ni la cerveza, sin embargo, pese a toda su lucidez y constante alerta, recibe una puñalada, sólo una, y se queda con cara de sorprendido, no es capaz de soltar una frase de odio o de alegría, una mínima reacción... ¡tan letal fue la puñalada!, ¡al punto de rajarle el corazón le desgarró tráquea y pulmón, y así el aliento expiró sin apenas modificar su expresión!

Efectivamente, el parricidio se resuelve con una escena barata, dos testigos se suman a los imprescindibles Bolton y ale, un personaje crucial sacado del mapa en un plis plas. La temporada es de lord Ramsay.

Lo que me lleva al punto común de la incoherencia. El guión se reduce a que los que tienen que morir son fáciles de matar. Cualquier tipo de muerte vale para quitarse de encima un personaje que se ha quedado sin historia.

Por contra, los que no tienen que morir son difíciles de matar. Esta temporada se evidencia con Arya y su enfrentamiento final con la niña sin rostro, resuelto con una escena tan barata que no se ve, porque transcurre a oscuras, porque así no tienen que rodar nada y, ¿qué hay más barato que no rodar?

Prefieren ir resolviéndolo poco a poco, usando mucho metraje en mostrar que el aprendizaje es duro y la maestra demasiado exigente, hasta que Arya quebranta las reglas y la maestra no puede tolerarlo, debe matarla. Jaqen le da su consentimiento, pero también le ordena que la mate sin que sufra. Por el contrario, la Mujer Sin Rostro le pega un tajo cerca del torso, la coge de los pelos y en lugar de rajarle el cuello, sin sentimentalismos, de manera profesional y rauda, al estilo Hombres Sin Rostro, se entretiene en pegarle unas puñaladas en el vientre, ¡como si quisiera hacer carne picada!

Es evidente, Arya es una protagonista. Tiene sus ventajas. Le quedan energías y sangre suficientes para lanzarse al canal y, buceando, desaparecer de la vista de su perseguidora, también llamada Terminator NoOne, por su forma de correr... la cuestión es abaratar: una protagonista, una enemiga y poco más.

Con Arya también se observa la ventaja del teletransporte. En el último capítulo le da tiempo de recuperarse en el viaje, desembarcar en la costa de los Siete Reinos, llegar a los Gemelos, meterse en la cocina como sirvienta, saludar a Jaime y Bron, matar a los dos hijos de Walder y hacer una empanada con ellos, por último, como si todo esto hubiera sido un plis, se queda a solas con lord Frey y se lo carga, nadie la ve, porque, claro, como ella es nadie, pues el castillo se queda vacío... o mejor, como ella aprende a mentir y le dice a la actriz de teatro lady Crane que se va a ir a Asahai, pues el espectador piensa que no va a los Siete Reinos, sino que continuará su expedición, por lo que el guión debe ser lo contrario, que aparezca en la siguiente escena en los Gemelos, como si fuera fácil llegar con todo el cisco de Aguasdulces, como si los Frey no estuvieran alerta a todos los que entran y salen de sus aposentos, pero pum, el caso es que Arya es una nadie con derecho a Invernalia, y por tanto es una protagonista, y debe disfrutar de las ventajas que ello conlleva.

Otro ejemplo de esta clase se observa en lo que escribieron los guionistas sobre el cambio de Rey entre los Greyjoy. Euron, en su presentación, aparece como un tipo temerario, se la juega en un puente oscilante, es de las pocas escenas que está resuelta de manera barata con brillantez, la solucionan con dos personajes y, encima, les queda bien. Aunque tiraron a lo fácil con el diálogo extraído de la Odisea, en el que Odiseo/Ulises narra que le atan al mástil de la nave y los marineros se tapan los oídos para no escuchar cierto canto... ea.

La trama de los Greyjoy no mejora con la escena de la Asamblea... es como si en las Islas del Hierro vivieran cuatro gatos y no dispusieran de un mal lugar sagrado al que todos puedan acudir para elegir Rey... como si los Hijos del Hierro vieran adecuado realizar la Asamblea para elegir Rey en un descampado... el resultado de la Asamblea es encumbrar a Euron como nuevo Rey, en el ínterin ha quedado claro que Euron ha ido allí con un par de huevos y sin tripulación, no dice que tiene barcos, ni algo importante o mágico que ha conseguido en sus viajes, o alguna sabiduría especial, no... tan solo quiere construir más barcos para casarse con la Reina de los Dragones. ¿?¿?¿?

Y, ¡ale!, la peña lo acepta como Rey. Pero entonces, ¿cómo llegó al puente y se situó frente a su hermano Balon?, ¿volando? La respuesta parece obvia: fue la tormenta quien lo teletransportó hasta allí.

Menuda manera barata de resolver un acontecimiento primordial.

Pero claro, los guionistas son muy listos y le dan un giro. Theon y Yara Greyjoy se piran con los barcos disponibles a la sazón y los ponen a disposición de la reina Dragón por ellos mismos, con intención de derrocar a su tío Euron. ¡Guau, cuántas aventuras y cuánta acción para los Hijos del Hierro! ¡Los viajes de Theon y Yara fueron trepidantes! A ver, ¿qué les pasó? ¡Buf, emoción en estado puro, se detuvieron en un burdel y bebieron cerveza! Luego, ya, hablaron con la Madre de Dragones... casi muero a causa de la tensión y la intriga de esta trama.

Por otro lado está la trama de Jorah Mormont y Daario Naharis. También es barata, con metraje resuelto con pocos personajes y pocos extras. Pero tiene el encanto de representar a la pareja de enamorados que buscan a su princesa como investigadores, como detectives que siguen pistas objetivas, basando su búsqueda en el conocimiento de los datos. Ser Jorah destaca en rastrear pistas. La encuentran, la ayudan, y Daenerys pone el punto emocional al darle de nuevo una orden a Jorah, una orden trascendental, que incumbe a Jorah y, además, a toda la humanidad, porque si existe algo de lo que Jorah no conozca la solución, ese algo debe ser buscado... así que Jorah inicia una nueva búsqueda, quién sabe si su camino le conducirá a Asahai.

Lo que está claro es que por momentos de este tipo da gozo ver la serie. Estos momentos emotivos, de los que es paradigmático el que ocurre entre Daenerys y Jorah, son pruebas de la grandeza de la serie, un motivo evidente de que la serie se mantendrá con vigor, enganchando a la peña.

Y una de las que más engancha es Daenerys. Es momento de analizar la gran ventaja que le han proporcionado los guionistas esta temporada.

Se hace con los dothraki tras un baño de fuego, entonces sube de nivel, lo que implica que, misteriosamente, adquiere la capacidad de comunicarse telepáticamente con sus Dragones... al menos esa es una explicación, porque no se sabe nada de cómo aprende a relacionarse con los Dragones.

Regresa a Meereen y la bahía está repleta de fuego y sangre, Drogon se pira como si nada, ella trama un plan. Salen a parlamentar mientras los barcos esclavistas mantienen el asedio, arrojando fuego sobre otra parte de la ciudad. En el momento preciso Drogon atraviesa la ciudad, justo cuando Daenerys ha dicho la última palabra alcanza a los parlamentarios y se pone a disposición de su Madre, como si hubiera pasado el resto de la jornada fumándose unos petas y bebiéndose unas birras, esperando la señal telepática de Daenerys. Ahora todo se puede resolver con la telepatía daenerysina, la cual es tan potente que alcanza a los otros dos Dragones. Les ha comunicado que deben seguirla y ellos derriban el muro de la mazmorra.

Luego ya, Dracarys. Con una palabreja basta para informar a sus tres hijos de sangre y fuego.

Ventajas.

Para concluir con las ventajas analizaremos a Jon Snow, que es el mismo que Jon Nieve.

Por supuesto, resucita. A Davos se le ocurre que Melisandre podría... y ale, metraje barato.

Más adelante llega el capítulo 9, la batalla de los bastardos, el capítulo caro y espectacular con que nos acostumbran los productores, donde Jon no está exento de estos privilegios que obtienen los protagonistas. Los minutos 48 y 49 del episodio son clave. Pero antes de llegar a ellos situemos la acción.

Desde que comienza la batalla lord Bolton lleva la delantera táctica, la dirección y el montaje se ha centrado en resaltar la mala situación en que se encuentra el ejército de Jon Nieve, principalmente a base de escenas en las que el propio Jon las pasa canutas... parece que no hay escapatoria... la muralla de escudos del ejército de lord Bolton cerca al ejército de Jon.

Entonces amanecen los minutos 48 y 49. Durante ellos la caballería del valle de Arryn rompe con soltura la muralla de escudos... a la sazón el gigante adquiere habilidades extras para ayudar a Jon Snow... así, pum, de golpe y porrazo.

Para empezar adquiere inteligencia, se hace con un escudo y lo usa como arma, con lo que puede destrozar enemigos en grupo, cosa que hasta el momento no había hecho, sino que se había limitado a desmembrar enemigos de uno en uno... ¿no sabía el gigante que iba a una batalla y portar un arma propia es lo que se suele hacer en esos casos? Ahora lo sabe... aunque bueno, ya lo sabía... estuvo en Casa Austera... pero, ea.

Acto seguido el plano nos muestra que Jon y el gigante están separados por una distancia considerable y percibimos claramente que entre ellos hay mucha gente de su propio ejército. No obstante el gigante ha adquirido la habilidad de la levitación, por lo que le resulta sencillísimo trazar una línea recta con el único propósito de situarse a la vera de Jon Nieve, puesto que no debe entretenerse en esquivar a los colegas de su ejército para no pisotearlos.

Ya está el gigante junto a Jon. Tormund acude también en un instante, pero no añadiremos nada más porque, bueno, al fin y al cabo el cómo y cuándo acuden los personajes es lo de menos. Lo relevante es que está reunida la trinidad.

El padre (el ancestral y poderoso gigante), el hijo (Jon el renacido) y el espíritu santo (Tormund el follador trascendental).

Entonces Bolton se retira tras intercambiar una miradita con Jon, que sale de plano para dar a entender que va a por él. Un plano de Sansa oteando la situación y ya está Jon corriendo hacia Invernalia.

Sin embargo, Jon ya no es Jon, es parte de la trinidad, y la trinidad debe cabalgar unida. Por eso el gigante ya no es el gigante, una nueva habilidad lo ha transformado en un jugador de baloncesto que corre en plan ganso, algo cansino, como si no pudiera ir a tope, sino tanteando el terreno, pese a que vimos en el capítulo 9 de la cuarta temporada, el de los vigilantes del muro, que los gigantes corren erguidos en plan atleta, de manera que con sus amplias zancadas se desplazan más rápidos que los humanos.

Después el gigante derriba la puerta mientras desde las almenas lo llenan de flechas. Aquí acaba la ayuda del gigante a Jon, porque lord Bolton le clava una flecha en el ojo que lo paraliza. La puntería de Bolton es fina, muy fina, pero eso ya no importa porque Jon ha entrado en Invernalia, lo que implica que Bolton debe ceder a sus encantos y comportarse de manera simple. El guión lo dice así. Por tanto, Bolton, de repente, es imbécil y ha perdido su mala idea, no es capaz ni de defenderse, es como un niñito tonto... a Jon le basta con un escudo para vencerlo... sencillamente lastimoso.

Jon llegó, vio y venció.

La simplería es todo lo contrario a una ventaja... es una desventaja recurrente de los enemigos que se hallan cerca de la muerte.

El gorrión supremos también se comporta de manera simple cuando Margaery le avisa del peligro que corren en el septo, no es capaz de reflexionar y salir de su mundo fanático para ver las cosas de otra manera. Los asistentes son retenidos por la fuerza pese a que los acontecimientos no se estaban desarrollando por los cauces preestablecidos... faltaba la acusada Cercei.

Para colmo, tras la explosión nos enteramos de que Cercei ha secuestrado a la septa Unella, aquella que le tocó los pezones con lo de «confiesa, confiesa... vergüenza, vergüenza»... nadie se ha enterado de eso, el gorrión no sospecha nada, nadie le ha informado... la legión del gorrión puede hacer caer imperios, pero no se enteran de la misa la media.

Y ya está, hasta aquí mi análisis... la temporada ha concluido... han perecido unos cuantos personajes y van quedando los esenciales.

Porque, vayamos al grano con las conclusiones, la serie tiene demasiados personajes como para ser sencilla de comprender. Los guionistas han tenido que recortar y concentrarse en las tramas de los personajes protagonistas. Con este talante, los personajes secundarios han ido apareciendo y desapareciendo. Por ejemplo Rickon Stark estaba olvidado... reaparece esta temporada para no decir una palabra, habla menos que Osha la salvaje... dos personajes que no pueden durar mucho, no tienen ventajas.

¿Qué cosas destacar de esta temporada?
1. Sale Ian McShane... y renace El Perro.
2. Daenerys voceando a los dothraki subida en Drogon.
3. La rayada de Hodor taponando la puerta. ¡Hold the door, copón! ¡Jandemor, no puedo! ¡Que sí puedes chorra, tu hold the door! ¡Odo, hold the door! ¡Hodold the door! ¡Hodor!

Hodor desaparece... no obstante, no muere en vano, se abren las posibilidades y el misterio alrededor de los poderes de Bran, ya que el joven Bran Stark ha intervenido de alguna manera en el pasado, propiciando el trastorno del joven Willis, nombre original de Hodor.

¿Hodor será la excepción y Bran no podrá modificar el pasado de ninguna otra manera? ¿O podrá interactuar en determinados momentos, como con el Rey de la Noche, que lo toca y lo encuentra? ¿O dará lugar a un final como el de Los caballeros de la mesa cuadrada, la peli de los Monty Python?

La temporada había iniciado el problema en el capítulo 3, perjuro, cuando Bran llama a su joven padre tras el combate con Arthur Dayne, ya que la voz de Bran consigue que Ned se gire, aunque no lo vea. Sin embargo Brynden, el cuervo de tres ojos, le ha estado insistiendo durante sus excursiones al pasado en que no puede intervenir en lo que ya ocurrió... no obstante, Bran interviene en el capítulo 5, el portón... de alguna manera mágica el Stark tullido participa para que Willis se convierta en Hodor, no se sabe cómo... hay debate... cada espectador lo interpreta de una manera... ¿es el destino cumplido?, ¿es el pasado ya escrito?, ¿es una pirueta de las dimensiones espaciotemporales?

El caso es que la escena de Hodor sosteniendo el portón le parece espectacular a la mayoría... efectivamente, lo fue... y, por lo que sé, parte del montaje de la escena fue llevado a cabo por gente del centro de $$$paña, en los madriles.

Pero retornemos a la escena de Arthur Dayne y desmenucémosla para apuntillar la cuestión principal de la presente entrada: la serie es bazófica y barata porque resuelve la cosas sin fuste.

En esta escena vemos que Ned Stark está buscando a su hermana acompañado por cinco colegas. Los seis son guerreros que han apoyado al usurpador Robert. Guerreros que se juegan la vida en cada batalla. Por tanto, los seis deberían ir con sus mejores galas guerreras, correctamente abroquelados. No obstante, percibimos claramente que únicamente uno lleva casco, es un casco barato, pero al menos es un casco, otro luce una especie de turbante y los otros cuatro, incluyendo a Ned y Howland Reed, llevan la cabeza completamente descubierta.

Comienza la lucha y Howland se lanza al ataque con su espada y punto, no casco, no escudo, no dos armas. Inmediatamente es herido con un tajo en el torso y observamos la carne de Howland, no porta armadura, ni cota de malla, ni coraza.

Pero, ¿no le dijo El Perro a Sansa, en el capítulo 9 de la segunda temporada, Aguasnegras, que el mundo estaba construido por asesinos? ¿Qué tipo de asesinos van a las batallas con sus peores galas, sin escudo ni armadura, quedando a merced de una desmandada flecha... o de una emboscada de cabreros?

Con estas trazas, estos seis caballeros podrían ser derrotados por un grupo reducido de cabreros que les lanzaran piedras con hondas en una emboscada... de modo que los reinos no los gobernarían los lores y sus leales caballeros, sino los cabreros, que no necesitarían acero para derrotar a los mandamases.

Por otro lado surgen otras preguntas. ¿Por qué Ned no desenvaina Hielo, el espadón familiar de acero valyrio? No sé. ¿Arthur Dayne se llama la Espada del Alba porque tiene la costumbre de clavar su espadón en el suelo para que se vea un Sol amarillo en su empuñadura? No sé, pero por la serie se conoce que no es su espada exclusiva, tiene otra que maneja igual de bien.

Pero esto son preguntas de rizar el rizo demasiado... el tema principal es que el guión dictamina que la dinámica de la serie fluctúe... de vez en cuando los caballeros de la serie acuden a las batallas decentemente abroquelados, al menos con casco y coraza... pero otras veces lo que prima es la estética, o que se distinga bien a los personajes que pelean... o, ¿yo que sé?... la verdad es que no sé de qué me sorprendo después de ver a Ramsay luchar contra los Hijos del Hierro a pecho descubierto en la temporada 4... ¿qué armadura puede ser más barata que la piel del propio actor?... ¿qué importa una armadura cuando se cuenta con las ventajas que otorgan los guiones?


PD I: ¿Y Tyrion? En la 5ª temporada fue conducido a Meereen de manera deplorable, derribando a su captor con un tirón a la cadena y pateándolo. Todo en plan muy barato y muy rápido, excepto la escena de los Hombres de Piedra, que tuvo algo de miga, aunque tampoco es que fuera cara: dos protagonistas, Tyrion y Jorah atacados por unos tipos disfrazados cuando viajaban en una barcucha. La cuestión es que esta temporada explotan su lado diplomático y político, esto es, el lado barato: unos paseos, unos diálogos y unas putas en una estancia cerrada. Poco más. Únicamente una escena con los Dragones... después de desencadenarlos y no sufrir daños el tío pasa de ellos... después de inicar la serie con un Tyrion intelectual que lee sobre Dragones... de pronto, Tyrion conoce a los Dragones y acto seguido los ignora... les coge miedo en lugar de cariño... ¿o esto será una elipsis y en la temporada siguiente sabremos que Tyrion ha pasado tiempo con ellos?

PD II: La ventaja del teletransporte que le otorgan a Varys en el último capítulo es excelsa... este personaje es importante de cojones... aunque no tenga.

PD III: Quiero despedirme con Tommen porque cuando se suicida me acordé de Delitos y faltas, la película del gran Woody Allen. Tommen Baratheon, primero de su nombre, se retira la corona y desaparece del plano, entonces transcurre un lapso de tiempo en el que se toma un momento para escribir una nota: «He salido por la ventana.»

lunes, 15 de diciembre de 2014

True Detective. Un enganche de dos días.




El conductor (en segundo plano, sin mirar a la carretera) pregunta por las creencias religiosas, el copiloto (obpiamente, primer plano, mirando al frente) responde que es ateo, filosóficamente pesimista, según sus propias palabras:

—la conciencia humana es un trágico error de la evolución, nos volvimos demasiado conscientes de nosotros mismos, la naturaleza creó un aspecto de la naturaleza alejado de sí misma, una criatura que no debería existir según las leyes naturales...

Y en el diálogo escucho: ir de la mano hacia la extinción... «yyy ¡juntos de la mano, hacia la extinción! Como cantan los Funesto Percal en tributo a Siniestro Total.» Reflexioné al instane.

—¿Y qué te hace levantarte por las mañanas? —Quiere saber el conductor, que no es tonto.



True Detective. 2014. ee.uu. 8 capítulos de cincuenta y tantos minutos. Cada temporada es un caso, con sus detectives exclusivos, y concluye... con esa premisa tenía ganas de verla... sí, triunfa... la siguiente temporada está por venir...



Tres amigos me hablaron de la serie, trataban de incitarme a que la viera:

—True Detective es lo mejor que he visto desde The wire. —Vino a decirme el primero, quien prefiere las series realistas y actuales al resto... más o menos como yo.
—True Detective engancha. —Sintetizó el segundo, a quien le gustan muchos tipos de series... hasta las que no me gustan a mi.
—True Detective es una pasada, buena-buena. —Sentenció el tercero, quien está enganchado a las series en general.

Pero yo no tenía tiempo de ver series... ni siquiera veía películas... me encontraba enfrascado en mis lecturas... tan absorbido en leer que tampoco encontraba un momento para escribir entradas sobre lo que leía... sólo quería leer y leer... información nueva, diferentes puntos de vista... pero... ¿a quién cojones le importa mi vida o mis estados de ánimo?

Muy de vez en cuando le proponía a Musa verla, pero recibí las correspondientes negativas, a Musa no le apetecía ver una serie dramática... y True Detective lo es.

Un domingo cualquiera, sin más, se lo volví a proponer... ella se animó a verla... no vimos un capítulo ni dos... vimos cuatro del tirón... y el lunes tarde-noche acabó ocurriendo lo mismo, otros cuatro capítulos y serie finiquitada.

Sí. Engancha. Ambos nos convertimos en adictos a la trama... a los gestos de los dos cracks interpretativos, Woody Harrelson (un poli corriente... con un buen pollón) y Matthew McConaughey (un poli listo, inteligente, lector, apodado El Recaudador), quienes resultan ser también productores ejecutivos... useasé, se vuelcan en el proyecto, lo clavan, lo bordan, empuñan las armas, beben, fuman, follan y disparan como de verdad... aunque Musa me dijo que Matthew sobreactuaba demasiado en sus escenas de agente veterano consultado-interrogado por la nueva horneada de agentes. El primer amigo, por contra me dijo que le encantó y le pareció mega realista. Para gustos colores...

Los colores me llevan a pensar en el director de fotografia, Adam Arkapaw, pues el ambiente acre, ocre, las panorámicas desoladoras y los detalles iluminados son mortales... no quiero estar en Nueva Orleans con las familias sanguinarias gobernando y aplicando las leyes... menuda situación...

Lo que me incita a decir algo sobre el creador, ya que es el guionista de todos los capítulos, se llama Nic Pizzolatto, y he de confesar que no lo había oído en mi vida... sin embargo el guión es brutal... según concluía el primer capítulo pensé «seguro que las familias del gobernador y el sheriff son las máximas responsables... va a ser lo típico macabro que nadie quiere aceptar socialmente... el máximo poder conlleva la máxima oscuridad.» No obstante, cuando llegó la escena en que el espectador conoce al asesino, algún capítulo después, pensé «éste seguro que tiene algo que ver, conoce a alguien, o es un mandado de los poderosos.» El segundo amigo, por contra, me dijo «Yo le dije a mi cuñao: "es ese, fijo, o uno de ellos o él mismo".»

El malo malote, aunque probablemente no el más asquerosa y repugantemente poderoso y agonías de la historia de la serie, me obliga a escribir sobre la dirección, Cary Joji Fukunaga se encarga de plasmar los ocho capítulos. Al presentarnos al rey amarillo lo hace de perfil, como lo más natural del mundo... y lleva una barba guarra de hombre dejado, feo y traspellado. Cuando nos muestra claramente que el cabrón tiene un perfil maltrecho ya no hay vuelta atrás, se avecina el último capítulo...

La travesía hasta el fallido último capítulo ha sido envidiable... y lo que he de decir llegado a este punto es que el responsable de que apareciera en mi cuerpo la adicción, el respeto y la envidia a este tremendo proyecto no fue el guión, la dirección, la iluminación ni la interpretación... no, el colofón, el extra de superioridad, lo puso Alex Hall, responsable del montaje, Editor en inglés. Sí, el montaje fue el responsable de que el enganche fuera máximo, durante muchos capítulos estuve en vilo: «¿hasta dónde va a llegar esto?... no es ninguno de los protas seguro, pero...»

Hasta que aparece el vídeo... el fanático y desgraciado vídeo que nunca debió existir... aunque me creo que exista, ése y múltiples parecidos a él... entonces lo vi claro, «el caso presente también se va a resolver... pero ¿cómo?»

De modo que, aunque el camino fuera excepcional, el último capítulo me defraudó, sólo un poco, pero lo hizo. Toda la innovación de la serie, comenzando por la fabulosa cabecera, se esfumaba con éste capítulo. Para empezar fallan los traspellados de las traducciones o los doblajes o quienes sean los que se tienen que coordinar para traducir los capítulos, éste se titula Forma y vacío (Form and void, en original)... estuve todo el capítulo pendiente de qué personaje usaba la frasecita... nada... ¿alguién la escuchó en castellano?

Para continuar... la escena de acción estuvo emocionante, lo reconozco, un martillo arrojadizo tuvo la culpa, aunque era obvio que iba a acabar BIEN. Sí, bien en mayúsculas, en sentido americano... cuando la pantalla, por fín relajada, se convierte en una tela negra opaca no tuve la menor duda de que ambos protas sobrevivirían al acto. Y así fue... no desvelo nada... la serie es innovadora, pero no puede serlo tanto... deberían haber muerto los tres que pierden sangre en la trepidante escena, al menos dos. Entonces sí que hubiera sido colosalmente dramática y me lo callaría... pero no nos olvidemos, los americanos tienen esperanza... hasta el personaje al que da vida McConaughey, el individuo más lúcidamente ataviado de existencialismo de las últimas décadas del cine y la televisión, es capaz de olvidar toda la amargura que lo ha guiado hasta la lucidez para abrazar la esperanza de una vida mejor, de un trabajo bien hecho... el Bien... Matthew, el recaudador, el brujo, el drogas, encuentra lo que necesita, no quiere morir, ni siquiera quiere pasar tiempo en un hospital, tiene fuerzas para valerse, para respirar y encarar una nueva vida... encuentra su «algo»... como tantos y tantos en la historia de l@s human@s. Sí, acaba al estilo americano. Aunque la serie no deja de ser crítica, con unos magistrales apuntes sobre quien maneja la educación en ee.uu., y por desgracia, la maneja también en europa, españa está lleno de concertados.

Aunque haya concluido la serie no he terminado de hablar... la prota femenina, Michelle Monaghan, también lo clava, es parte primordial del puzzle de la trama, su complicidad con sus seres queridos es más que palpable... ¡qué gran montaje! ¡Y que pericia en el uso de la narración! ¿A quién acaba queriendo más, al exmarido o al raudo amante? No me quedó claro si ella vuelve a ver al amante preocupada por el marido o buscando otro polvo... pero los motivos de ella quedan en el cajón de los silencios, cada uno puede pensar lo que quiera, porque lo que resalta la narración es que él no puede pensar en mantener una relación con una mujer en esos momentos, únicamente piensa en la crueldad, el sinsentido de la vida y el absurdo apartar la vista ante la oscuridad que predomina en la sociedad.

Ahora si que concluyo... con la crueldad... Musa me dijo al día siguiente de verla que lo que más le había impactado era que no enseñan el contenido del vídeo, queda en el imaginario de cada uno... sencillamente los realizadores consiguen que te imagines un final, cada cual el que le presente su cerebro, o varios, pues no es el único asesinato que se enseña en la serie. El tercer amigo me preguntó cuando le dije que ya la había visto: «¿No te recordó a las niñas de Alcácer?» Le contesté que sí, un poco, pero sólo a posteriori, pues durante la serie, los asesinatos son más individuales que colectivos... concluyó diciéndome que el gobierno español había untado a la familia del único encarcelado por el caso... y resulta que ya está en libertad... una persona acusada de participar en la utilización y el asesinato de tres menores... ¿y su familia no sufre problemas económicos?

La verdad es que no seguí el caso en su momento y no me enteré de todos los detalles, pero mi amigo parecía muy seguro de sus palabras y yo no me quito el diálogo de la cabeza... ¡jodidas familias trastornadas! ¿Qué clases de familias se preocupan por ostentar el poder?

No me guardes la simiente.




Así se preparó Musa, protegida, defensiva y abroquelada...

para disfrutar del último capítulo...




...¿se convertirá en la nueva superfelina?

¿Hará buenas migas con Cíclope... o serán enemigos?


Fdo: Mitsuru.



martes, 29 de julio de 2014

Terry. Siempre del lado de las personas... mirándolas a la cara.








Terry Colson. Lo elijo para mi equipo.



Terry es un tipo honrado, le gusta el alcohol, aunque menos de lo que le gustan las mujeres... el deporte no se le da mal, en especial el boxeo... eso sí, en lo que destaca verdaderamente, por encima de todo, es en su trabajo, es un excepcional policía, de esos íntegros, que todo el mundo quiere que haga carrera en el cuerpo, porque con tipos como él, los Mardy Gras tienen menos tiros...

Vaya... creo que... me estoy equivocando. Terry no tiene un buen ambiente en el trabajo... ¿será porque hay policías que no hacen bien su trabajo?... efectivamente...

¡Y, ale! ¡A joderse el pobre Colson!

Jodido en el trabajo, separado de la mujer, discutido con su amiga la abogada inconvivible... ¿qué le queda a Colson?... bueno, espero que eche, al menos, algún polvete con alguna...

¡Y tiene hijos!

Por lo que tiene algo por lo que vivir y preocuparse, al menos que los hijos no enfermen por dormir en una caravana en mal estado... ¿cómo pueden hablar (los gobernantes de pastel) de democracia, de igualdad, de patria, mientras permiten que las compañías construyan cosas con materiales peligrosos y nocivos para comerciar con ellas? Pero es que encima, esas cosas, el gobierno, se las compra a las compañías con dinero público y se las entrega a los ciudadanos... ¿para que enfermen?... ¿para que luego tengan que comprarse los medicamentos?... me cago en los gobernantes de pastel.

Colson acaba como acaba... esto no es hollywood...

Y espero que le vaya muy bien, porque es un gran tipo.

David Morse está escepcional encarnando al humilde y directo Terry, me cayó bien desde su primera escena... noté que iba a ser clave en la historia de la serie... estaba claro que un actor como él no iba a interpretar a un personaje terciario que apenas aparece en los diez primeros capítulos... Colson resulta ser el antagonista de Sonny en cuanto a metraje: apenas es relevante en la primera temporada, por contra en las dos últimas su historia adquiere proporciones épicas y toda escena suya es intrigante, importante y complicada. Si la serie tuviera únicamente las dos últimas temporadas, diría que Terry es el protagonista de Treme, aunque no se dedique a la músisca... pero en Treme, como en la vida, no hay un protagonista capaz de darle la vuelta a la situación definitivamente.



Volver a la tabla de Treme.

lunes, 28 de julio de 2014

Albert. El tío agujas y pandereta.








Albert Lambreau. Cae mal toda la serie... pero también le coges cariño.



Todos los actores de Treme se salen, pero Clarke Peters... se metió en mi sistema nervioso con sus miradas y gestos, y se incrustó cuando lo vi tocar la pandereta... conocía a Peters por las series The corner y The wire, en las que hace un papel grandioso, pero en Treme ya... me deja sin palabras.



Albert es un indio rojo...
Albert es un hombre viudo...
Albert tiene tres hijos...
Albert curra enyesando, pero sabe de todo en general...
Albert se crió en New Orleans...

Albert vuelve a New Orleans tras el Katrina, dispuesto a recuperar su estilo de vida, decidido a mantener sus tradiciones, le pese a quien le pese... es un cabezón, de la coronilla a la planta de los pies, su mujer hace años que dejó de amansarlo... ya no hará nada por nadie, excepto por él mismo.

En la primera temporada se nos muestra claramente que Albert es una persona singular, capaz de lo mejor y de lo peor, capaz de convertirse en una bestia desbocada y capaz de luchar por los derechos de los más desfavorecidos de su sociedad.

Pero durante toda la serie, Albert es, sobretodo, un tipo orgulloso y antipático, incapaz de dialogar con sus hijos, incapaz de convivir con nadie... él va a la suya y los demás que hagan lo que quieran, pero que no lo mareen. Él ya sabe cómo se hace todo, cómo debe sonar cada instrumento y cuántas puntadas debe tener cada traje... nadie le dirá jamás cómo se toca la pandereta, ya es un semidios haciéndolo.

Ya lo han mareado bastante, ya ha pasado por muchas épocas y ha escuchado muchas promesas...

Albert es el responsable de una escena impagable:


Los psicópatas de la ciudad están buscando músicos de la ciudad que les ayuden con un proyecto financiado para construir un lugar en el que disfrutar de la música local, un lugar de referencia donde disfrutar de la música neworleana. Albert ya había sido consultado por anteriores psicópatas en anteriores proyectos. En esta ocasión (último capítulo de la tercera temporada) deja claro que él no va a participar en el proyecto porque cree que el problema de las ciudades proviene de una creencia equivocada, a saber: "que el dinero es la solución para todo".

¡Menuda escena!

Al concluir la escena me quedé reflexionando... Simons sigue en su línea (esta vez acompañado de Overmyer) de no callarse nada. ¿Dinero? El dinero es la solución para los banqueros, para los que lo producen, pues de esta forma ellos siempre podrán comprar lo que se les antoje, incluso a las personas. Es la solución que aceptan los que quieren controlar, los que quieren vivir en un mundo controlado por un mecanismo que han creado. Es la solución que logra despersonalizar a las personas, convertirlas en objetos.

Albert sabe cúales son las intenciones de esos psicópatas, construir una ciudad que funcione a base de dinero, y el que no piense guiarse por el dinero, no tendrá un sitio en New Orleans...

Albert sabe que New Orleans no se construyó únicamente con dinero...




Volver a la tabla de Treme.

LaDonna. Para volverse loca.








LaDonna Batiste-Williams. Es una cabezona egoísta, si, pero ¿quién se merece lo que le ocurre?



Bueno, he aquí el personaje más trágico de la serie. Su historia es agónica, asfixiante... cruel, desesperanzadora... pero ¿es inútil o insustancial?, no, para nada.

LaDonna tiene una vida familiar enrevesada que vamos conociendo durante la serie... un familiar suyo se situa en pleno centro de la vorágine de descontrol que sufrió la ciudad con el Katrina... ¿qué le pasó?, ¿por qué no aparece?... intriga, intriga y más intriga... Simon, en su línea de The Wire, nos deja claro que los casos no se resuelven de un día para otro, los hechos pueden quedar ocultos para los familiares por el fin de sus días... ¿justicia?, no existe en sí... me cago...

No obstante, lo más desagradable de su historia no tiene que ver con ese familiar, no. Su propia historia es la más desagradable de la serie, la putean los jovencitos hasta límites insospechados. La nueva horneada de ciudadanos ya no la respetan, no son como los de antes... son más violentos... más hijos de sus pollas y más hijos de la televisión y de los videojuegos agresivos... y del poder del dinero y del sistema para encubrir la verdad.

Pero LaDonna no arroja la toalla, es fuerte y cabezona, su coño tiene mucha fuerza y no se va a quedar quieta... llegará hasta el final, seguirá fiel a sus principios y vivirá conforme a sus deseos... y si tiene que alejarse un poco de sus hijos o de su marido... pues lo hará... a ella no la doma nadie...

Es un personaje que cae mal, si... pero no es mala gente.

Khandi Alexander borda su papel de mujer difícil, con un carácter que levantaría a un muerto... aunque LaDonna no es mágica, sólo es una forma de hablar.

Conocía a Khandi por su papel en The Corner... una serie única. En ella también da vida a una mujer de carácter... parece que se le dan bien estos papeles... su forma de mirar es auténtica, sus caras de mala hostia y de "no me toques los pezones" también... los diálogos con la mujer del hermano de su marido (su cuñada) no tienen desperdicio.

Sólo había un personaje con quien se podía llevar bien... y efectivamente, así es... hasta que la muerte los separa.



Volver a la tabla de Treme.

Delmond. Me recuerda a los arcianos.





Delmond Lambreau. Quizá, mi personaje favorito, ¡qué paciencia!, ¡qué mano izquierda!



Delmond es un músico moderno... pero no olvida sus raíces.

Vive entre new york y New Orleans. Pero sin residencia hipotecada que le ate a ninguna de las dos.

Su evolución va dejando claro que lo que le tira de verdad son los orígenes, las raíces.

Conoce a una mujer en un Mardy Gras. Es una joven neworleana, buena gente y humilde. Aunque ya tiene una relación en new york con una joven y prometedora abogada... pero la de New Orleans es más...

Delmond tiene pulmones y técnica para tocar la trompeta como le da la gana.

Es un joven diez. No fuma, no abusa del alcohol. Trata con respeto a su padre y sus hermanas. Se lleva bien con sus amigos y con la gente que conoce... no es un psicópata desconfiado que busca sacar provecho de las demás personas.

Menuda tolerancia, menuda paciencia y... menuda mano izquierda... porque el encanto brutal del personaje resulta ser que él, pese a todo, hace lo que le pilla, lo que él decide. Sabe escuchar, si, pero no se deja convencer fácilmente. Nadie aliena a Delmond Lambreau.

Delmond va cruzándose con casi todos los personajes principales de la serie... y él sigue a la suya.

Toca con quien le parece que debe tocar siempre que le apetezca tocar.

Se queda con la joven que quiere quedarse y hasta tiene un hijo con ella...

... lo cual me lleva a sacar a colación el único aspecto que no me moló de la serie:


En el tramo final la serie es vertiginosa, tanto, que no tienen tiempo de sacar algo del nacimiento del hijo de Delmond... ¡por las barbas de Sócrates! ¡Es Delmond!, es un personaje imprescindible, ¿¡qué les hubiera costado poner una breve escena en que Delmond ve a su hijo por primera vez en este mundo al que ha decidido traer!?

Ocurren tantas cosas en la serie y tiene tantos caminos abiertos, que el final se queda corto... ¿por qué la última temporada tiene sólo cinco capítulos? No sé, no he hablado personalmente con Simon ni con Overmyer.

No diré más del personaje al que da vida Rob Brown... simplemente os animo a ver la serie, aunque sólo sea por escuchar las actuaciones en que participa... la música en Treme lo ocupa casi todo... y Delmond puede ser el cabecilla de cualquier banda... todos lo quieren en su banda, porque lo da todo por la música.


Volver a la tabla de Treme.

Antoine. Sabe de lo que habla... y de lo que toca.






Antoine Batiste. Érase un hombre a un trombón pegado.




Bueno, bueno, bueno. He aquí un músico de la vieja escuela.

De los que se deja llevar por la música. De los que tocan porque no saben hacer otra cosa, ni vivir de otra manera. Su vida es la música. Su vida son sus pulmones... y, por supuesto, su sexo.

Tiene hijos pero viven con su exmujer. Él va de concierto en concierto, follando con la que puede... pero el sexo tira tanto que ya vive con Desiree y ambos cuidan de su hija en común... aunque se sigue follando a la que puede...

Y esa es la vida de un músico de la vieja escuela en Nueva Orleans... no hay más. Tocar, beber, follar, dormir, comer, tocar y seguir tocando... Batiste toca y toca su trombón, lo mismo en entierros que en conciertos de madrugada, codo con codo con los músicos más reconocidos de esa urbe, una de las cunas de la música... aunque no dispone de vehículo para desplazarse... por eso se conoce a la mitad de los taxistas de la ciudad, lo mismo que los taxistas lo conocen a él.

Y cuando parece que su vida es monótona, cuando piensas que el tal Batiste es un dejado, un pasota, una persona que no ve más allá de su nariz y de su polla... ¡pam!

Volanzato en su vida. Impulsado por Desiree y la necesidad económica, se convierte en la persona más entregada a los demás de toda la serie -incluso supera a Toni Bernette-. Resulta ser la persona más altruista de todas las que aparecen por la pantalla que nos muestra la cadena HBO.

La historia del trombón de Antoine está muy guapa... incluyendo la aparición de un japonés, quien propicia grandes diálogos con el trombonista neworleano... el choque de mentalidades queda bien patente... la cultura japonesa es otra cosa, y los neworleanos no se preocupan mucho de hacer turismo, su polis lo tiene todo para ellos.

Wendell Pierce, bien conocido por su memorable papel en The wire, ha constatado que es un pedazo de actor... tanto, que parece que no actúe. ¡Tócala otra vez, Bunk! Digo, Antoine.


Volver a la tabla de Treme.

Annie. Las cuerdas le dan cuerda.






Annie. La dura vida del artista sin padrino.



Vive con su novio, Sonny, tocan en la calle... ella comienza a recibir más halagos que él. Ella no falla una nota, deleita a todos los presentes, destaca en el dueto.

Harley, un músico veterano que dedica su vida a tocar en la calle, se convierte en su inspiración, en su modelo a seguir profesionalmente.

Annie tiene claro que se quiere dedicar a la música... compondrá sus propias canciones. Pero necesita un empujón.

Harley no se lo puede dar, es ella quien tiene que tomar impulso y avanzar... el drama se acerca cuando el plano del director se convierte en plano general... sin ella quererlo, se convierte en la heredera de Harley.

La música de Annie es la música de la ciudad, de los desharrapados, de los humildes, de los que se alegran de poder escuchar una nota musical más al siguiente instante... pero la música del pueblo, cuando es buena, llega más allá... y algunos quieren aprovecharse de ella. Su historia se convierte en rocambolesca y subrealista al final de la serie... los aprovechados quieren tergiversar su música... ¡la música que le sale del alma, trastocada para agradar a más público!

Harley no lo consentiría...

Annie es pasional a la hora de tocar, lo mismo que lo es con sus parejas... pero sus parejas son demasiado complicadas y ella es demasiado profesional y demasiado buena música como para mirar hacia atrás... debe mirar hacia delante.

Debe mirar a su representante y poner las condiciones, porque una señora música como ella no puede caer en manos del poder del dinero y la mentira.

Lucia Micarelli coge el violín y lo eleva al cielo... y entonces, y sólo entonces, lo hace sonar... ¿qué más podrá hacer con ese ritmo?

Toda la música en la impresionante serie es acojonante... pero dominan los vientos... Annie es la cuerda que ata la serie para que no se escape nada.

¡Otra, otra, otra!



Volver a la tabla de Treme.